viernes, 30 de julio de 2010

Las cuevas de la Ciudad Blanca (cenotes yucatecos)


Yucatán (México, Guatemala y Belice), lugar conocido mundialmente por sus cenotes, es el lugar elegido para conocer un tipo de cueva peculiar, donde...¡se puede bucear!
Los cenotes son dolinas que dan acceso al acuífero (por tanto, son grutas inundadas). Existe otra hipótesis, que atribuye el término a un significado diferente, relacionado con la presencia de quirópteros. Muchos son los aficionados y turistas que vistan los innumerables cenotes, fotografiándolos, como mis amigos Sánchez-Andrada y Duarte, que han disfrutado como pocos de unas inmersiones por estas tierras mayas y que me han contado maravillas de esta experiencia.
Recordemos aquel episodio del programa televisivo español Al Filo de lo Imposible, en el que se explora, mediante la técnica del espeleobuceo, los cenotes. Imégenes que convendría ver de vez en cuando para refrescarnos y recordarnos que las cinco cuevas inundadas más grandes del mundo están en esta península.
Las rocas carbonatadas en las que se han formado los cenotes por disolución kárstica son del Neógeno, aunque existen otras del Cretácico y del Oligoceno. Es durante este periodo durante el cual se levanta la península. Son numerosos los factores desencadenantes de un cenote y diversas las tipologías. Desde el punto de vista hidrológico, existen variaciones importantes en las corrientes subterráneas de los cenotes, dependiendo ello del área geográfica. Así, por ejemplo, en Mérida está la mayor densidad de cenotes de Yucatán, a pesar de tener escaso flujo subterráneo de agua. Esta alta densidad puede tener relación con el cráter Chicxulub, que impactó hace unos 65 millones de años en el Golfo de Mejico (prácticamente al lado), según las últimas investigaciones.

Para más información:

jueves, 13 de mayo de 2010

Giant Minerals

Los minerales gigantes, entendiendo por gigantes los superiores al metro de dimensión mayor, son poco abundantes, como es de suponer.
No obstante, cuando se descubren lugares con ejemplares de estos tamaños, la espectacularidad está asegurada. Esto ocurre en la ya archifamosa mina de Naica, en el estado de Chihuahua (México), descubierta por los hermanos Delgado. Su mineral principal, la selenita (un sulfato cálcico hidratado), tiene hasta 15 metros de longitud mayor y forma una red tupida que más recuerda al planeta Kriptón que a un lugar terrestre. Los minerales aparecen en cuevas descubiertas adyacentes a la mina. En este enlace http://naicafilm.com/ se puede ver un video de los mejores que he podido rescatar de internet y que describe con fidelidad la grandiosidad y singularidad de este sitio.
Pero hay otros lugares con minerales gigantes. Algunos silicatos, especialmente cuarzos y feldespatos, pueden adquierir igualmente grandes dimensiones. En Brasil son habituales los cuarzos gigantes, al igual que en Namibia. En Rusia y en Noruega hay grandes feldespatos. Famosas son en Rusia las planchas de moscovita (que se utilizaban para fabricar espejos). Los berilos también pueden cristalizar con grandes tamaños. Las pegmatitas suelen ser las rocas en las que la mayor parte de los silicatos gigantes aparecen.
John Betts recoge en su página (http://www.johnbetts-fineminerals.com/jhbnyc/articles/bigxls.htm) los cristales confirmados más grandes reconocidos mundialmente, de los que reseño solo los mayores al metro: berilo de 18 m. (Madagascar), microclina de 50 m (Colorado, USA), berilo de 55 m (Maine, USA). También cita fluorita, calcita, yeso y espodumena, pero sin dar medidas. Otras informaciones conseguidas en internet son: ambligonita de 1'83 m (Dakota del Sur, USA), fluorita de 2 m (Nuevo Mexico, USA), granate de 2'3 m (Noruega), halita de 1'10 m (Carlsbad, USA), kernita de 2'44 m (California, USA), moscovita de casi 5 m (India), flogopita de 9 m (Ontario, Canadá), pertita de 1'80 (Dakota del Sur, USA), cuarzos de 20 m (Farm, Namibia) y 6 m (Brasil), espodumena de 14 m (Dakota del Sur, USA), topacio de 1 m (Mozambique). Más información en http://www.minsocam.org/MSA/collectors_corner/arc/large_crystals.htm.
En España tenemos algunos ejemplos. El más conocido es el de la geoda de Pulpí (Almería). Aquí los minerales de yeso llegan hasta los dos metros. Se trata de una geoda de 8 m de longitud.

viernes, 5 de marzo de 2010

Corazón de Extremadura


El número 17 de Marca Extremadura, de noviembre/diciembre de 2009, incluye un artículo titulado "Viaje al corazón de Extremadura", donde se hace un repaso de las cuevas naturales y las minas de nuestra región.
El tratamiento dado a las cuevas es serio y abarca la práctica totalidad del patrimonio kárstico conocido. Sin embargo, en el caso de las minas, solo se habla de las más conocidas por el público, La Jayona (en Fuente del Arco) y Pastora (en Aliseda), en las que la Junta de Extremadura ha invertido muchísimo presupuesto.
La verdad es que se agradece ver en prensa alguna noticia sobre nuestro subsuelo, bien tratada y con una infografía notable, como es este caso. Los textos son de Javier Álvarez y las fotos de Jesús Gutiérrez.

viernes, 12 de febrero de 2010

Cuevas turísticas de Extremadura

El término Cueva Turística, dado por la Asociación de Cuevas Turísticas de España (ACTE) incluye espacios subterráneos tanto naturales como artificiales, siempre que cumplan una serie de requisitos.
En Extremadura existen tres cuevas turísticas: Cueva de Castañar, Mina La Jayona y Cuevas de Fuentes de León.

CUEVA DE CASTAÑAR
La Cueva de Castañar se localiza en las cercanías de la localidad de Castañar de Ibor, en la provincia de Cáceres. Está declarada espacio natural protegido por la Junta de Extremadura, con la figura de Monumento Natural.
Su descubrimiento fue casual, en los años 60 del siglo XX, cuando un vecino vio cómo su mula se hundía parcialmente mientras realizaba labores agrícolas en su finca.
Es una de las cuevas más singulares de España, pues presenta la mayor densidad de excéntricas por volumen conocida de toda España, probablemente solo superada por la Cueva-Mina de El Soplao, en Cantabria.

MINA LA JAYONA
La Mina La Jayona, al igual que la Cueva de Castañar, es Monumento Natural. Se localiza al sur del término municipal de Fuente del Arco, en la provincia de Badajoz.
La Jayona era una mina en la que se explotaban minerales de hierro (oligisto, hematites), que funcionó entre los años 1900 y 1921. Existen numerosos niveles de explotación en dicha mina (hasta 11), aunque solamente son visitables tres.
Lo más destacado de esta "cueva turística" son sus paisajes interiores, únicos a nivel nacional dentro de lo que es una mina de hierro a cielo abierto.
Dentro del espacio natural existe una cueva (Cueva de los Muñecos), de especial importancia biológica por las colonias de murciélagos que alberga, formando parte por ello de la Red Natura 2000.

CUEVAS DE FUENTES DE LEÓN
Las cuevas de Fuentes de León se ubican en el macizo kárstico al sur del término municipal de Fuentes de León, colindante a la provincia de Huelva.
Se trata de un conjunto de varias grutas y simas, de mediana dimensión, donde el entorno juega un papel preponderante en su catalogación como Monumento Natural.
Desde el punto de vista turístico, destacan las cuevas "Masero" (o Bonita), "Los Postes", "El Caballo" y "El Agua". Ésta última de enorme interés paisajístico por constituir el único lago subterráneo natural existente en Extremadura. La Cueva del Agua alberga una nutrida colonia de quirópteros, algunos catalogados en peligro de extinción. Al igual que ocurre con la Cueva de los Muñecos, en Fuente del Arco, está declarada Lugar de Importancia Comunitaria.

Información adicional:

martes, 26 de enero de 2010

Túneles, de Gordon y Williams.

Jóvenes aspirantes a espeleólogos descubren un mundo subterráneo prácticamente ignorado hasta el momento, en el Londres actual. Ese podría ser el escueto resumen de un libro de literatura juvenil sin más ambición que la de crear una saga que sustituya a la doliente de Rawling y su Potter.
En un lenguaje ameno (con una buena traducción de Adolfo Muñoz) los autores, Gordon y Williams, nos hacen creer que la historia acabará con este libro. Pero no: parece que nos espera una secuela de libros a la caza, a su vez, de sus correspondientes películas infantiles y juveniles de ficción.
No merece un mínimo análisis un libro destinado a este fin, que solo busca el entretenimiento y el mercantilismo. No hay nada de novedoso acerca de este tema, ya utilizado en la literatura clásica (véase el Fantasma de la Ópera, de Leroux), salvo la incertidumbre del resultado final, que pudiera ser algo mejor que lo leído en esta primera entrega.
No se puede decir que destaque ningún personaje en especial, salvo los padres del protagonista, seres extraños, aunque menos que su hermana, una “cazadora” de primera categoría. El peor parado, su único amigo de la escuela, parece que tiene destinado un fin de mayor altura. Por otro lado, es intrigante el viaje de su padre a las profundidades, a las cloacas de las cloacas.
Este submundo, el subterráneo que alguna que otra vez nos hemos imaginado poblado de no se sabe qué seres extraños, es vislumbrado como la creación de un imaginativo mecenas de la época victoriana. Un mundo con reglas muy estrictas, muy cerrado no solo en cuanto a las normas se refiere, sino en el ambiente, logrando transmitir en algunos capítulos su atmósfera desoxigenada y opresiva. Eso y el tío del protagonista es lo único que destacaría de 300 páginas de lectura.
Esperando “ansiosamente” los sucesivos textos, solo espero que todos ellos caigan en las hábiles manos de un guionista de categoría que le saque el jugo a este tocho de Ediciones Urano, S.A.

domingo, 24 de enero de 2010

Operación Piraña

Mi amigo Javi es afortunado. Él estuvo allí, en Fuentes de León, en la Cueva del Agua, hace ya 25 años.

Cualquiera que se haya asomado siquiera a esta gruta inundada sabrá apreciar lo que pretendo explicar con palabras. Las sensaciones, en mi caso, han rozado lo psíquico. De hecho, siempre he pensado que quedarse en silencio y, si es posible, a solas, en una cueva, supone lo más parecido a la introversión que pueda desarrollarse de manera tan sencilla. Vamos, que meditar en una cueva es connatural.

¿Qué buscaba aquel maestro (José Luis Villares) de Badajoz llevando a sus chavales de excursión a la Cueva del Agua? Supongo que algo tan sencillo como hacerles sentir dueños de sí mismos en contacto con la naturaleza salvaje. Y probablemente no exista mejor entorno que éste, con el permiso de las altas montañas. Adentrarse por una gruta, arrastrarse por el suelo, badear el lago en una barca, respirar el aire húmedo y, quizá, imaginarse innumerables escenas de ciencia ficción protagonizadas por murciélagos o monstruos antediluvianos, fue la tarea "encomendada" a los impúberes.

Este maestro, que tanto estimuló el desarrollo mental y físico de su alumnado, es digno de recordar. El bagaje experimentado por sus chavales es más importante de lo que pudiéramos creer. Muy pocos pueden recordar y alardear de haber transitado un lago subterráneo y hádico, ver una colonia de murciélagos en su estado natural, tocar las estalactitas y coladas carbonatadas o apreciar los reflejos de las luces en el agua del lago. Y todo ello sin cuentos chinos que desvirtúen la realidad de la Naturaleza, vivencias únicas por ser personales, que han quedado implantadas en la memoria de aquellos niños (ya hombres) y ahora, en cierto modo, en la nuestra, porque esas cosas hay que compartirlas con los demás para darles el valor que tienen de verdad.

Mi reconocimiento para todos aquellos "maestros" que abren las puertas del conocimiento real, no virtual, a los niños. Y especialmente, para quien ideó la famosa "Operación Piraña", de Badajoz.

EREBUS

En la boca del lobo

¡Qué sensaciones tan contradictorias!
Así describiría la experiencia previa a la entrada en una cueva, sima o mina. Entrar en la oscuridad, lo desconocido, lo ignoto.
Se tilda de loco al espeleólogo por sumergirse en los efluvios telúricos de la Madre Tierra. Más bien sería un temerario, pues conocer los riesgos es estar prevenido contra ellos. Un buen espeleólogo debe siempre estar informado, preparado físicamente y mentalmente equilibrado para garantizar el éxito de la experiencia.
He conocido a unos cuantos aficionados y profesionales de esta materia y he de decir que suelen ser personas cuidadosas en muchos sentidos. La educación espeleológica se logra compartiendo la experiencia con los que saben más y si son profesionales, mejor. Mis compañeros de viaje por el queso gruyere cántabro se circunscribieron sustancialmente a los componentes del Speleo Club Cántabro. Ya en Extremadura, donde apenas existe afición, he compartido algunos buenos ratos con el equipo del GETA y de la Sociedad Espeleológica GES. Pero sobre todo con mis compañeros de la Junta de Extremadura y muy especialmente con "Francis" (Francisco Javier Fdez.-Amo), el espeleólogo extremeño más entusiasta.
A todos les doy las gracias. Y de ellos destacaría un factor primordial en mi aprendizaje, cual es la precaución, que he intentado transmitir a todos los que me han acompañado hasta la fecha y que no tenían tanta experiencia. Creo que es el mejor regalo que se puede dar a un compañero de aventuras, sean subterráneas o no. Las cuevas y las minas de interior no son lugares para el juego y la aventura gratuita.
La precaución es un concepto muy amplio y, en el caso de la espeleología, abarca la prudencia en un sentido general a la hora de desenvolverse por una cueva. Pero también el respeto por los lugareños y por su fauna y flora. Estos conceptos, que hoy en día parecen más connaturales que antaño, no son fáciles de enseñar ni aprender. El amor por la naturaleza facilita mucho el camino. Reconozco que en mi caso lo he tenido fácil. Pero no todo el mundo tiene esta oportunidad. Así que recomiendo que cualquiera que quiera aventurarse en el mundillo espeleológico, como deporte o como ciencia, lo haga de la mano de personas experimentadas, que las hay, también en Extremadura.
Suerte y buen viaje.
EREBUS